PERIODOS DE LA MUSICA

No existe registro de obras ni de compositores destacables anteriores a la Edad Media, exceptuando algunas Actas atribuidas a Santa Cecilia y algunos Himnos Solemnes de San Ambrosio, que vivieron en los siglos III y IV de la era cristiana, respectivamente.

Nuestra relación comenzará, pues, con la Edad Media, la que podemos dividir en:

-Ars Antiqua, época del nacimiento de la polifonía (escrita) desde siglo IX a finales del siglo XIII. Época de los trovadores, los troveros, los minnesinger y las laudas franciscanas. Formas principales: Motete a tres partes sobre tenor, rondó, balada.

-Ars Nova, gótico temprano, siglo XIV. Formas principales: Motete, rondó, misa polifónica. Estructuras musicales basadas en las llamadas “taleas”.

-Época del florecimiento de los Franco-Flamencos, siglo XV, coincide con la guerra de Cien Años. Ya estos trabajos musicales de los maestros franco-flamencos pueden considerarse propios del Renacimiento. Formas principales: Misa sobre tenor, el contrapunto alcanza con estos compositores su punto más alto de virtuosismo. El foco de interés musical se traslada de Francia a Flandes y Borgoña.

-Renacimiento, siglo XVI. Formas: madrigal, motete, ricercar, canzona, chanson, villancico, diferencias (variaciones). Los flamencos van a expandir su radio de acción a Italia, España, Francia, Alemania y aún Inglaterra.

-Barroco, desde 1580 (c.) hasta la muerte de Bach (1750). Hugo Riemann llama también a esta época. “La época del bajo cifrado”. Formas: ópera, oratorio, cantata, (profana y religiosa), sonata (auge del violín), suite instrumental, concerto grosso, florecimiento del “bel canto”, de los castrati y de las prime donne dueñas del espectáculo.

-Clásico-Los hijos de Bach (hacia 1740 y hasta 1770) comienzan a preparar un nuevo lenguaje que mezcla los procesos contrapuntísticos con el melodismo meridional. Nace de lleno la Sinfonía, la sonata para teclado alcanza un punto culminante.

-Haydn, Mozart y el joven Beethoven (entre 1770 y 1800) llevan la Sinfonía, la sonata para tecla, el cuarteto de cuerdas a su máximo grado de perfección. Haydn además descuella por sus misas y oratorios. Mozart por sus óperas.

-Beethoven a partir de la Sonata para piano opus 31 Nº 2 y la Sinfonía Nº 3 en Mi bemol, va a dar un giro drástico al lenguaje de la música. Ahora es el artista quien habla y se expresa a través de la música. Esto ya es Romanticismo, aunque venía preparándose desde el “Sturm und Drang” (1774) de Maximilian von Klinger y el “Werther”, de Goethe. Es una reacción contra el racionalismo francés, que nace en tierras germánicas y en Inglaterra.

-El Romanticismo tiene dos etapas: la Revolución de 1848 parte en dos el siglo XIX. Esta especie de enfermedad del siglo permea todas las expresiones artísticas de todas las naciones, aún en las Américas. En la primera etapa están los románticos tempranos: Schubert, Mendelssohn, Donizetti, Bellini, Weber, Schumann, Chopin, Berlioz y el joven Liszt. El artista es un inconforme y desadaptado que padece lo que los filósofos alemanes llamaron la “Weltschmerz” (el dolor del mundo). Por eso su refugio en todo lo que no pertenece a la cultura occidental y a su contemporaneidad. El exotismo de Delacroix, la España de Merimée, las óperas de temas medievales. Todo esto corre parejo con el avance del colonialismo. Las formas musicales principales son: la ópera, la sinfonía, la sinfonía programática, el piano es el instrumento romántico por excelencia.

La segunda etapa coincide con el Realismo literario. Flaubert, Maupassant, los hermanos Goncourt y Emile Zola. Esto, al no poderse expresar en el lenguaje abstracto de la música, se traslada a la ópera y en general a la música vocal. Nace el realismo en la ópera: La Traviata, de Verdi, Carmen, de Bizet y todas las óperas “veristas” italianas (Puccini, Mascagni, Leoncavallo, Cilea, Catalani, Giordano, Ponchielli). Por otro lado están Richard Strauss y sus trabajos realistas: “Salomé” y “Electra” y las sinfonías gigantescas de Mahler. Es curioso anotar que el auge de la fotografía (el daguerrotipo) coincide con esta época. Es decir, la fotografía no miente, la fotografía es “real”, tanto como lo es el naturalismo casi de crónica periodística de Zola o la historia de violencia que narra “I Pagliacci”.

-El siglo XX, es decir, la música Contemporánea, se inaugura con los Impresionistas que derivan su estética de la de los pintores algo anteriores y contemporáneos de Debussy y Ravel. Ottorino Respighi puede incluirse entre los impresionistas de la música. Sin embargo, la música del siglo XX, con toda su carga contestataria existe a partir de “Le Sacrè du Printemps”, de Stravinski, estrenada un año antes de estallar la Primera Guerra Mundial. A este período lo denominaremos Post Romántico.

¡Los artistas suelen ver más claro hacia el futuro que los políticos!

El Expresionismo es la tendencia literaria y pictórica que mejor retrata el espíritu de esos tiempos. En la música esa estética se da en Schoenberg, Alban Berg y Anton Webern, quienes proponen una técnica compositiva que más tarde tomaría el nombre de “dodecafonismo”.

Al mismo tiempo en Francia surge una reacción contra el impresionismo, representada por seis jóvenes compositores: Poulenc, Milhaud, Honegger, Auric, Tailleferre y Durey. Su inspirador es Eric Satie, quien propende por una música sencilla y sin ampulosidad. El que comanda el grupo es Jean Cocteau.

Entre los años 1915 y1935, aproximadamente, surge en Europa una tendencia que se ha llamado “Neoclasicismo”, que consiste en un retorno a los clásicos (Bach, principalmente) y que va a dar por resultado obras con formas antiguas pero en un lenguaje renovado y a veces hasta atonal. No hubo compositor que no adhiriera a esa tendencia. Aún los más radicales.

El ascenso del Tercer Reich en los años 30 va a suspender, al menos en Alemania, el desarrollo de las nuevas tendencias. Los compositores, aún los no judíos se van a exilar.
Rusia, después de 1917, va a constituir una especie de isla aparte que se inicia con plenas libertades para el artista (Shostakovich) y luego, con el ascenso de Stalin, se comienza con la política del “realismo socialista”, en que el Estado es el que dicta las normas sobre arte.

Después de la Segunda Guerra Mundial se vuelven a ordenar los cabos sueltos. La tendencia musical más importante en los años de la posguerra, es el “serialismo integral”, en la cual militan compositores como los franceses Messiaen y Boulez (su alumno) y el alemán Stockhausen. Dentro de esta tendencia ascética podríamos incluir a Iannis Xenakis, compositor y arquitecto, alumno de Le Corbusier. Xenakis propone una música que él llama “estocástica”, que se basa en el “cálculo probabilístico”.

John Cage, norteamericano, inspirado en las obras plásticas de va a asombrar al mundo con su música “indeterminada” (música aleatoria) en la que la partitura puede ser una hoja en blanco con algunos signos (no musicales necesariamente); fuera de esto es el creador del llamado “piano preparado” y de toda una estética que proviene del budismo Zen y de Marcel Duchamp.

A la vuelta de 10 años, el serialismo va a probar su esterilidad y viene una ola de “humanismo” comandada por los polacos Penderecki, Lutoslavski, Gorecki, el húngaro Ligeti, y los italianos Nono, Berio y Maderna, cada cual a su manera.

Precisamente en los años de la última posguerra va a producirse un fenómeno en el cual tienen un decisivo protagonismo las tecnologías del sonido. La música concreta y la música electrónica, que fundidas en un solo cuerpo más adelante tomará el nombre de “música electroacústica”.

En los años 60 y 70 en los Estados Unidos se da una música que llaman “minimalista”. Sus representantes más notorios son Steve Reich y Philip Glass.

Estas tendencias musicales, si se quiere revolucionarias, las hemos englobado bajo la denominación de Vanguardia.

En los últimos años se ha regresado parcialmente a la tonalidad. Representan esta tendencia compositores como Christoph Penderecki y el finlandés Arvo Pärt.

 

MARIO GOMEZ-VIGNES