Monteverdi, Claudio

Compositor

Italiano Barroco

Cremona, 15 de mayo de 1567 - †Venecia, 29 de noviembre de 1643

Claudio Giovanni Antonio Monteverdi nació en el seno de una familia humilde y fue bautizado el 15 de mayo de 1567; hijo de un barbero que ejercía la medicina.

Claudio Monteverdi

Estudió en la escuela de la Catedral de Cremona, siendo su maestro de música el director musical del lugar, el famoso teórico veronés Marco Antonio Ingegneri, quien enseñó a Claudio y a su hermano Giulio Cesare, las claves de la polifonía renacentista. Claudio reveló pronto un inmenso talento.

A los 15 años, en 1582, Monteverdi compuso su primera obra, un conjunto de motetes en tres partes. En 1589 entró al servicio del duque Vicenzo Gonzaga en Mantua, y en 1605 ya había compuesto 5 libros de madrigales, donde se aprecia una evolución desde texturas suaves en los primeros dos libros (1587 y 1590) con influencias de Luca Marenzio, a un planteamiento más disonante e irregular que potencia el significado de cada palabra en los libros tercero y cuarto (1592 y 1603) con influencias de Giaches de Wert, fallecido en 1596, al que conoció en 1592 cuando trabajaba para el duque de Mantua.  

Claudio Monteverdi en 1597

Monteverdi comenzó a interesarse por los dramas musicales experimentales de Jacopo Peri, director musical en la corte de la familia de los Médicis, y por obras similares de otros compositores de la época. En 1599 contrae matrimonio con Claudia Cattaneo, cantante de la corte e hija de un intérprete de viola, con quien tuvo tres hijos, uno de los cuales murió en la infancia. En un principio interpretaba instrumentos de cuerda, pero en 1601 se convierte en director de la capilla y de música de cámara del duque.

En 1607 se estrenó “Orfeo”, favola in musica, su primer drama musical surgido de la colaboración del músico con Alessandro Stringgio, autor del texto y funcionario de la corte del duque de Mantua. Esta ópera, superior en estilo a las escritas hasta el momento, representa tal vez la evolución más importante de la historia del género, imponiéndose como una forma culta de expresión musical y dramática. A través del hábil uso de las inflexiones vocales, Monteverdi intentó expresar toda la emoción contenida en el discurso del actor, alcanzando un lenguaje cromático de gran libertad armónica. La orquesta, muy ampliada, era utilizada no sólo para acompañar a los cantantes, sino también para establecer los diferentes ambientes de las escenas. La partitura de “Orfeo” contiene 14 partes orquestales independientes. El público aplaudió esta ópera con gran entusiasmo y su siguiente ópera “Arianna” (1608), cuya música se ha perdido, excepto el famoso 'Lamento de Ariadna', consolidó la fama de Monteverdi como compositor de óperas.

Retrato de Claudio Monteverdi por Bernardo Strozzi

El lenguaje armónico de este compositor ya había suscitado fuertes controversias. En 1600 el canónigo boloñés Giovanni Maria Artusi publicó un ensayo atacando, entre otros, dos de sus madrigales por sobrepasar los límites de la polifonía equilibrada, objetivo de la composición renacentista. Monteverdi se defendió en un escrito publicado en 1607, en el que argumentaba que, mientras el estilo antiguo, que él denominaba prima prattica, era adecuado para la composición de música religiosa (y él así lo hizo durante muchos años), la seconda prattica, donde "las palabras son dueñas de la armonía, no esclavas", era más apropiada para los madrigales, composición en la que resultaba vital poder expresar las líneas emocionales del texto. El gran logro de Monteverdi como compositor de óperas fue combinar el cromatismo de la seconda prattica con el estilo monódico de la escritura vocal (una línea vocal florida con un bajo armónico simple) desarrollado por Jacopo Peri y Giulio Caccini.

Tras la muerte del duque en 1612, Monteverdi deja Mantua y tras un breve período en Milán, es nombrado en 1613 maestro di capella de la catedral de San Marcos de Venecia, donde permaneció por el resto de su vida. Sin embargo, no rompió por completo sus relaciones con Mantua ya que, además de la música sacra, Monteverdi había escrito gran cantidad de música profana, sobre todo para ser representada en el teatro. Los salones de ópera de Venecia no fueron abiertos hasta 1637, unos treinta años después de que su "Orfeo" se estrenara en Mantua, por lo que era normal que mantuviera este contacto con Mantua y otras ciudades.

También se le nombró maestro de música de la Serenísima República. Desde ese momento compuso numerosas óperas (muchas de ellas se han perdido), motetes, madrigales y misas. Para componer música religiosa, Monteverdi utilizaba gran variedad de estilos que iban desde la polifonía de su Misa de 1610 a la música vocal operística de gran virtuosismo y las composiciones corales antifonales (derivadas de los predecesores de Monteverdi en Venecia Andrea y Giovanni Gabrieli) de sus “Vísperas”, asimismo de 1610, tal vez su obra hoy más famosa.

Retrato de Monteverdi en 1640 en Venecia por Bernardo Strozzi,

La obra “Selva morale e spirituale”, publicada en 1640, es un enorme compendio de música sacra donde vuelve a apreciarse toda la gama de estilos que usaba Monteverdi. En sus libros sexto, séptimo y octavo de madrigales (1614-1638) se alejó aún más del ideal renacentista polifónico de voces equilibradas y adoptó estilos más novedosos que enfatizan la melodía, la línea del bajo, el apoyo armónico y la declamación personal o dramática. En 1637 fue inaugurado el primer teatro de la ópera y Monteverdi, estimulado por la entusiasta acogida del público, compuso una nueva serie de óperas, de las cuales sólo conocemos “Il ritorno d'Ulisse in patria” (1641) y “La coronación de Poppea” (1642). Estas obras, compuestas al final de su vida, contienen escenas de gran intensidad dramática donde la música refleja los pensamientos y las emociones de los personajes. Estas partituras han influido en muchos compositores posteriores y todavía se mantienen en el repertorio actual.

Al fallecer dejó una extensa obra que influiría en toda la música posterior. Tras celebrarse simultáneamente solemnes exequias en la Catedral de San Marcos y en Santa Maria dei Frari, sus restos fueron enterrados en esta última.

Sus obras se suelen clasificar de acuerdo con el catálogo Stattkus.

Fue uno de los principales compositores de los inicios del barroco italiano. En todos los géneros de su obra, muestra un desarrollo dramático y marca un camino a seguir en el campo de la música vocal para las últimas décadas del siglo XVI y la primera mitad del siglo XVII. Es la figura más importante en la transición entre la música del Renacimiento y del Barroco.

"Lamento y aria de Ottavia" de la ópera "La coronación de Popea" - Mezzosoprano: Frederika von Stade